Nace una idea

La trayectoria del Cry Translator nació junto con el hijo de Luis Meca en 2001. Curioso y preocupado por el llanto de su pequeño, se preguntaba por qué nadie había inventado todavía algo que le ayudase a comprenderlo mejor. Luis compartió su idea con Pedro Barrera para ver si era un proyecto factible.

Tras meses de investigación con cientos de bebés y sus madres, Pedro tenía suficiente material para empezar a trabajar. Los estudios y la tecnología que hay detrás del Cry Translator es fruto de años (toda una década) de pruebas y análisis de los llantos hasta dar con un patrón válido que les permitió descifrar el motivo por el que un bebé llora.

El éxito de dicho descubrimiento, con un 96% de aciertos, radica en el amplio uso que se le puede dar; no solo funciona con bebés si no con niños de diferentes edades, sexos y culturas. 

Luis y Pedro prepararon un prototipo para realizar pruebas y demostraciones en diferentes entornos lo que les llevó a ganar la medalla de oro en el 38º Salón de Invenciones de Ginebra. 

El invento de Biloop, nombre de la empresa que fundaron para respaldar esta tecnología, los llevó a crear una versión para iPhone que se estableció rápidamente en el Top 10 de ventas en programas de Salud de 68 países.

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